Tuesday, September 28, 2010

Mariel. Treinta Años. Are we there yet?



Seguí con mi grupo hacia otro ómnibus que esperaba con los motores prendidos en las afueras del Mosquito. Eramos pocos. Unos 10 quizas. Arrancó la guaguita y yo ya no podía casi aguantar la ansiedad que tenia por poner los pies en un bote y echarme a la mar. Marinera yo.

Me preguntaba por qué elegian a tan poca gente, habiendo tantos alli esperando. La repuesta llegó pronto, cuando paramos en otro lugar, un edificio color beige oscuro. Allí, esperando la guaguita, habia un grupo de hombres y mujeres. Eran presos que el gobierno sacaba de las cárceles para enviarlos a Estados Unidos junto con la gente de la Embajada y los demas que se querian ir por el Mariel. La guaguita se llenó de gente. Ellos repetian como cotorras que eran de la Embajada cuando les preguntábamos. Se veía claro que eso era lo que les habian dicho que tenian de decir.

Por fin llegamos realmente al Puerto del Mariel. Al bajar del vehículo entramos en una nave gigantesca. Allí nos dieron una cajita con almuerzo, arroz, huevo y yogurt. Eran aproximadamente las 2:oo PM del primero de mayo, Dia del Trabajo. El comandante en jefe iba a comenzar el discurso acostumbrado en esa fecha. Me libré de éste y de todos los que le sigan, pense. Pero no so fast...como dicen por aquí. Después de comer el contenido de la cajita, caminamos hacia el barco que nos traería a estas tierras.

Recuerdo que Mercedes y yo fuimos de las primeras en abordar. Era un bote grande, no se de cuantos pies, pero grande. Tenia techo y era ancho. Yo creo que se llamaba Queen Elizabeth, sin embargo estuve buscando el nombre de ese bote en la lista que esta en el Herald, online, y no encontré ningún barco con ese nombre. En fin. Recuerdo que estabamos Mercedes y yo en el bote antes que llegaran los demás, y la dueña del bote lo estaba como santiguando por todas las esquinas. El barco tenía como un banco largo a cada lado y Mercedes y yo tomamos asiento rápidamente, pegaditas casi a la parte de atrás.

Empezaron a llegar gente y se fue llenando el bote. Había un sol que rajaba las piedras, recuerdo, y yo desesperada porque aquella cosa soltara amarras. De pronto la voz del Comandante se comenzó a escuchar por unos alto parlantes. Manda hue...! Tuvimos que soplarnos el discursaso completo, todo aquel bote repleto de gente, los que estaban sentados en los banquitos de los bordes y los que ocupaban el espacio entre borde y borde que eran tantos que no podian sentarse en el suelo. Iban de pie. como en una guagua, Aguantados de donde pudieran. Y asi, esperamos alli, bajo el sol y la verborrea del que ahora tanto reflexiona, desde las 2 y pico de la tarde hasta las 8 de la noche. Joder. A esa hora ya no me estaba orinando y mi amiga Mercedes también. Después de un Patria o Muerte, Venceremos, que entre aquel grupo no tuvo ningún eco, zarpamos.

Comenzó el paseito por la costa habanera. Yo pensaba que nunca habia visto la La Habana desde el mar hacia la costa. Mas bien al revez. Yo vivia en un edificio frente al mar y estaba acostumbrada a mirar hacia la línea del horizonte por donde sabia que ahora iba a desaparecer pronto. Fue tremenda e inolvidable la impresión que sentí al pasar por delante de mi casa. Podia ver desde el bote el balcon de mi casa. Lejos pero claro. No podia distinguir si habia gente alli, pero me imaginaba que quiza mi familia estuviera mirando los barquitos pasar, preguntándos si yo estaria en alguno de ellos.

La noche se iba cerrando lentamente ante mis ojos, y pasando la parte de mi casa en el Vedado, también pasé por la casa de mi abuela en Malecon y Perseverancia. En aquella zona se podian ver las luces mortecinas de la calle. Lucia triste La Habana, o quiza era yo la que estaba triste. Tan triste como tan feliz y viceversa.

Después de eso el Morro y después del Morro el mar abierto. Entre tantas sensaciones contradictorias que iba sintiendo, había una bien clara. terror. Terror de la noche oscura en alta mar. Terror de sosobrar en aquel barco abarrotado de gente. Terror de caer al agua y convertirme en merienda de tiburones.

Yo le había pedido a mami unas pastillitas para los nervios de las que ella tomaba, Diazepan y ella me las dio. Ni corta ni perezosa me tomé tres de un viaje y le dije a Mercedes, 'despiertame si pasa algo porque yo este miedo no me lo soplo.' Mira yo, tan guapae de meterme en la Embajada, tan valiente de aguantar todas aquellas cosas que pasaron despues hasta ese momento, y ahora no podia soportar la idea de la oscuridad en medio del mar. Bueno, tu, cada uno tiene sus fobias. Las pastillas me las tragué sin agua ni na...y un ratico despues estaba roncando recostada a la Mercedes.

Me despertó una ola que me empapó. Estabamos ya navegando en la corriente del golfo y el barco aquel se tambaleaba de un lado a otro que parecia que todo los del lado de acá se iban a caer al agua, para en un segundo parecer que los que se iban a caer eran los del lado de allá. Y los del medio estaban agarrados a los palos que parecian serpientes enrolladas. Pero yo...campana. Los tres diazepanes y una luna llena que parecia que estaba encima de nuestras cabezas de lo grande y luminosa, me tenian piana, piana. Hombre, si yo llego a saber que la noche iba a estar asi de clara, con esa lunasa, no hubiese tenido tanto miedo. Lo que si tenia todavía era unas tremendas ganas de orinar. Y Mercedes igual. Y el rumor del mar no ayudaba mucho.

A partir de ese momento me mantuve despierta y alerta. No tenia miedo ya. Podia ver, muchas lucecitas por delante y por detras de nosotros que eran otros barcos que componian la flotilla. Me sentía acompañada por ellos también, pero...cuanto nos falta? Quien sabe? Allí nadie era marinero.

Por fin el mar se fue apaciguando a medida que el manto de la noche se iba levantando. Con las primeras luces del amanecer distuinguimos TIERRA! Allá. lejitos todavía, pero visible.
Todos estabamos contentos. El peligro habia pasado y atras quedaban las cadenas. Pronto conquistaríamos esa distancia y pondriamos los pies, mojados por las olas y el orine (Merceditas, porque yo aguanté hasta que llegamos) en tierras de libertad.

El próximo capítulo es el epílogo, porque una vez que llegamos a aquí...ya eso es otra historia.

Este capítulo es la continuación de éste.



Mariel. Treinta Años. Are we there yet?SocialTwist Tell-a-Friend

No comments: